Crónicas de Esperantia

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Fin del sistema feudal de comercio en Canarias

Llevaba ya un tiempo con esta entrada pendiente y por fin le ha tocado el turno. Probablemente si no vives en las Islas Canarias no conozcas de qué va la cosa, por ello te pondré en antecedentes de forma breve.

Hasta hace unos meses, los productos que se consumían en los supermercados canarios y especialmente en las islas no capitalinas mostraban unos precios que daba miedo verlos.

De nada servía que la Unión Europea subvencionara con el famoso Régimen Especial de Abastecimiento (REA) los productos de primera necesidad para que costaran lo mismo que en cualquier enclave de la Europa continental.

Este sistema está generalizado y se emplea en todas las regiones ultraperiféricas de la UE. De este modo, el elevado coste del transporte hasta lugares tan lejanos como por ejemplo Canarias o la parte de Francia que está en América, por ejemplo, no suponía un sobrecoste añadido.

Con este sistema, un litro de leche debería costar lo mismo en Paris, Berlín, Madrid, Canarias o Martinica, al no penalizarse en el precio el importe del transporte.

En Canarias no ocurría así. Curiosamente los regímenes feudales de comercio que vivían asentados en las islas, no capitalinas sobre todo y en las dos capitales habían montado un tinglado perverso mediante el que una cadenita de ultramarinos ponía los precios que les salían de la entrepierna. Al vivir en una isla, no es posible comparar precios o buscar mejores ofertas, a no ser que tengas un barco o un avión. Y si lo tienes, me da que lo que menos te preocuparía sería el precio de la cesta de la compra.

La idea del empresariado feudal con estrechez de miras, era mantener este sistema eternamente, de modo que pusieron a los lacayos que tienen trabajando para ellos desde la politica pra que la cadena alemana de descuento duro, Lidl, no pudiera instalarse en las islas, y así poder seguir con el régimen feudal.

La firma alemana tuvo que luchar y pelear a brazo partido en los tribunales para poder ejercer su derecho a instalarse en cualquier punto de la geografía comunitaria. Como estamos en España, no sabían que aquí los derechos que te corresponden tienes que exigirlos en los tribunales.

Entre pitos y flautas, Justicia española, papeleos, y ese tipo de historias de terror relacionadas con el ámbito judicial, Lidl ha tardado en torno a 10 años en hacer valer su derecho y recientemente ha comenzado a desplegar su red por el archipiélago.

Las consecuencias ya se han hecho notar: Ahora ya conocemos los precios reales de los productos y todo el dinero que nos sisaban hasta ahora con los alimentos más básicos.

Como es lógico, las cadenas que antes operaban por aquí, le han visto las orejas al lobo y ahora los atracos tendrán que planearlos mejor.

Cadenas como !Ño qué ladrones!, Ultramarinos Los Enanos Mentales, o Supermercados Medievales Canarios se ven ahora en la tesitura de competir o morir.

En las islas capitalinas hace tiempo que tenemos grandes hipermercados y la incidencia en la cesta de la compra era menor, pero en las islas menores tenían que atarse los machos cada vez que se les ocurría ir al super.

Los Peristas de Mohamed VI también llevan tiempo instalados en el archipiéalago y en Gran Canaria y Tenerife había alternativas reales a los atracos en las restantes islas, claro que con ese tipo de mercancias se pueden ofrecer precios cojonudos.

Algunos pueden pensar que con este tipo de prácticas de descuento salvaje que practican empresas como Lidl, el comercio local muere. Creo que no es cierto. Vivimos en un sistema donde la oferta y la demanda son la base de la economía y hay que ser conscientes de ello. Creo que no es de recibo que por unas políticas medievales que han colocado durante siglos a unos señores feudales al frente del cotarro en las islas, puedan sangrar y avasallar a los consumidores con encarecimientos salvajes de los productos más necesarios.

Esta entrada no pretende ser una loa a Lidl, empresa a la que no me une absolutamente nada. He ido alguna vez a comprar a algunos de sus supermercados, pero poco más.

Quizás se merecen un homenaje por haber aguantado estóicamente durante los 10 años que emplearon en hacer valer sus derechos y que culminaron con el fin del sistema de comercio feudal en Canarias.

Sólo te pondré un ejemplo: Cilindro de Pringles sabor jamón. 2,90 en !Ño qué ladrones! y 0,90 en Lidl. Hace unos días.

Conociendo las prácticas del feudalismo canario que llega al nivel de descatalogar especies protegidas para que los constructores amigos y cómplices construyan y se repartan el botín, creo que lo entenderás perfectamente.

La imagen del logo de Lidl lo encontré en su página en España. Ni que decir tiene que este no es un post patrocinado por Lidl.

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septiembre 3, 2010 Posted by | Actualidad, Canarias, Corrupción, Feudalismo, Indignación, información, Lidl, Opinión, Reflexiones | Deja un comentario